Registros de Diversidad Sexual en las Culturas Azteca, Maya, Inca, Tolteca, Yaki, Otomí, Totonaca, Chimú, Huasteca y Chichimeca.

Honrada o castigada, según el sitio donde se ejerció, la homosexualidad estaba presente en todo el Continente Americano antes de la Conquista. Cuando los europeos llegaron en el siglo XV, se escandalizaron con las costumbres sexuales de los nativos e impusieron a sangre y fuego sus tradiciones cristianas.

La homofobia de los aztecas contrastaba con la liberación sexual de huastecos, toltecas y totonacos, que permitían la sodomía y la pederastia; o con las libertades homosexuales de otomíes, yaquis y chichimecas.

Los mayas eran relativamente tolerantes. La sociedad prefería la homosexualidad al sexo heterosexual antes del matrimonio, por lo que los nobles conseguían esclavos sexuales para sus hijos.

Los aztecas eran tan homofóbicos como los españoles, a pesar de que algunos de sus rituales públicos tenían tintes homoeróticos. Por ejemplo, adoraban a la diosa Xochiquétzal, que bajo su aspecto de varón era Xochipilli, protector de la homosexualidad y la prostitución masculina.

La ley azteca castigaba con el empalamiento al homosexual activo, con la extracción de vísceras por el ano al homosexual pasivo y la muerte a garrotazos para las lesbianas. Al lesbianismo se le definía con la palabra náhuatl patlacheh, mujeres que realizaban actividades masculinas, incluida la penetración de otras mujeres, como lo revela Bernardino de Sahagún en sus crónicas.

En más de 130 tribus norteamericanas, hay registros de sexo entre hombres; así como de mujeres y hombres transexuales. La cultura chimú, al norte de Perú, dejó muestras de sexo homosexual en infinidad de cerámicas.

En el Imperio Inca, la aceptación era sólo en algunas zonas, asociaba a prácticas religiosas. Cronistas españoles describen ciertos ritos dirigidos por sacerdotes travestidos que incluían prácticas homosexuales y hablan de la existencia de prostitución masculina en algunos templos incas.

La homosexualidad en la historia prehispánica fue registrada en numerosos testimonios de los misioneros, incluida la primera carta de Hernán Cortés al rey Carlos V en 1519, donde escribió: “Todos los indios son sodomitas y usan tan abominable pecado contranatura”.

Todas y Todos Somos Todes…

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